13 de enero de 2011

Una ciudad de ensueño, de silencio y de inocencia.

Recorridos impregnados de un verde vivo, rodeado por la humedad y la nostalgia, cubren una pequeña ciudad habitada con cierta paz y humanidad pues sus vistas simulan una gran y colosal ciudad, pero bajo mi sorpresa mostraba un lugar algo más pequeño y reconfortante. Sentía miedo, incluso pavor si llegaba a pensar en frio, saber que estoy algo lejos de los brazos cálidos de mi familia...Pero este lugar me daba la gran oportunidad y la certeza de que nada malo ocurrirá y que bajo las manos de algún ángel alado seria un día el cual recordaría con mimo. Daba igual la forma de la calle, el donde estuviera, si en el centro o las afueras, todo estaba adornado con cierta paz interior, con un calor humanitario.


Lleno se encontraba la calle de niños pequeños, sea donde mirase siempre veía uno por lo que eso hace de la persona en cuestión se ablande y se rija bajo la inocencia de un ser inferior.
También se podía ver a gente haciendo actividades fuera de lo común a lo que se refiere en mis tierras. Obviamente algún engendro queda en forma de quiste en cada lugar. Pero...


Sinceramente me ha dado un motivo para envidiar ese lugar y a todos sus habitantes, por que posiblemente y aun sin motivos para ello, haya quedado tan enamorado de la ciudad, que contengo cierto recelo al mirar lo que tengo comparado con lo que existe.


Tal vez sea producto de mi majestuosa idealización, pero es Esto, lo que vi en cada esquina con mis propios ojos.


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