Lleno se encontraba la calle de niños pequeños, sea donde mirase siempre veía uno por lo que eso hace de la persona en cuestión se ablande y se rija bajo la inocencia de un ser inferior.
También se podía ver a gente haciendo actividades fuera de lo común a lo que se refiere en mis tierras. Obviamente algún engendro queda en forma de quiste en cada lugar. Pero...
Sinceramente me ha dado un motivo para envidiar ese lugar y a todos sus habitantes, por que posiblemente y aun sin motivos para ello, haya quedado tan enamorado de la ciudad, que contengo cierto recelo al mirar lo que tengo comparado con lo que existe.
Tal vez sea producto de mi majestuosa idealización, pero es Esto, lo que vi en cada esquina con mis propios ojos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario